El Autor

 

Me llamo GABRIEL ALEJANDRO FIGUEROA. Soy ahora ciudadano peruano-norteamericano, mañana seré ciudadano de la nación planetaria única ¿acaso no deseamos la globalización? Nací en la ciudad de Carhuaz, Ancash el 24 de marzo de 1933. Estudié primaria en Carhuaz y secundaria en el colegio nacional Alfonso Ugarte, en Lima. Atraído por el teatro ingresé al grupo “Histrión, Teatro de Arte”, en el que, subido sobre el caballo, me formé como actor profesional. Desde entonces – 1959 al 2000 – he sido actor, director de teatro y autor reconocido por el Centro Latinoamericano de Creación e Investigación Teatral, por el Consejo  Nacional de Rectores de la Universidad Peruana, por el Sindicato de Actores del Perú y por la Asociación Nacional de Trabajadores del Arte. Ahora, a los 80 años de mi edad longeva, jubilado, vivo en USA escribiendo. Publiqué en el Perú varias obras de teatro y un ensayo político, titulado “Asquerosas realidades y estúpidas esperanzas”. Acabo de publicar en el Perú  “YO POR LO MENOS LO INTENTO ¿Y TÚ?” Mi propuesta política para transformar el mundo, cambiando la era republicana por la nueva era de la civilización democrática humanista de unidad mundial. En USA he publicado dos ensayos: “Educación moral, ética y cívica para hacer del animal hombre un hombre humanizado”, y ¡Humanos del mundo, Uníos! (libro-herramienta para transformar el mundo), y mi novela “Ocaso y alba”, que simboliza el ocaso dialéctico de la actual sociedad burguesa y el alba que anuncia el nacimiento de una nueva sociedad humanista. José Santos, el personaje de mi novela, descubre en sus sueños un mundo extraterrestre perfecto, igual al que él sueña para el mundo terrícola. Pero los sueños, sueños son si al despertar en nuestra cárcel preferimos seguir soñando. Sin embargo, los sueños no son siempre sueños. Los sueños se hacen realidades. La historia nos lo demuestra. Es posible entonces construir una nueva Sociedad Humanista. Sintetizo la razón de ser de mi vida: soy artista porque amo la belleza. Me interesa la ciencia porque amo la verdad, y soy político porque amo la justicia social.