¡Humanos del mundo, uníos!

 

La humanidad y el mundo corremos el riesgo   de desaparecer antes de tiempo, asfixiados por la crisis del sistema político, económico y social vigente. La clase gobernante, ensoberbecida  de su poder, soslaya la gravedad del problema  y se limita a aplicar medicinas que calman la fiebre, seguros de que el mal que aqueja al sistema desaparecerá muy pronto y la civilización del espectáculo, la adoración del becerro de oro y la plena vigencia de la sociedad de consumo volverán a reinar para la felicidad de toda la humanidad. La clase gobernante no quiere entender, no quiere reconocer que el sistema político, económico y social generado por “el capitalismo salvaje” (tipificado así por el Papa Juan Pablo II) ha creado una situación revolucionaria, que se manifiesta “Cuando las capas altas ya no pueden mandar al viejo estilo y las capas bajas ya no pueden vivir al viejo estilo” (Justin Scoot) Ante esta irresponsabilidad de las capas altas que gobiernan el mundo, las capas bajas, constituida por el 99% de la población mundial, y representada por el Movimiento Ocupemos Wall Street, ya ha comenzado a crear conciencia Social colectiva de su realidad y comienza a ocupar y a marchar por las anchas avenidas de la esperanza reclamando la plena vigencia de sus derechos humanos conculcadas por la clase gobernante. El desenlace de esta situación revolucionaria tiene solo dos alternativas: por la vía pacífica, si los gobernantes reconocen su soberbia y aceptan cambiar el “capitalismo salvaje” por el capitalismo humanista, o por la vía de la violencia revolucionaria, cuyas consecuencias no son aconsejables ni para las clases altas, ni para las clases bajas. No ganan ni dios ni el diablo.

 

El autor de ¡Humanos del mundo, uníos!, toma en cuenta estas dos alternativas y propone la vía pacífica y democrática para el cambio de la actual sociedad burguesa por la nueva Sociedad Humanista, a realizarse mediante la creación del Movimiento Humanista, con la participación orgánica y en iguales condiciones de todos los sectores sociales del pueblo, a efecto de tomar el poder por la vía electoral y transformar toda la estructura política, económica y social hasta lograr el reino de la nueva Sociedad Democrática Humanista, que reemplazará a la actual dictadura democrática de la clase burguesa, dueña de los medios de producción y dueña del poder político, económico y social del mundo y causante de la crisis política, económica y social. El Movimiento Humanista reemplazará a los partidos políticos en la conducción de los poderes del estado. Sus dirigentes tendrán como  misión organizar los sectores sociales para su participación en el ejercicio del poder y velar por el total cumplimiento del programa de gobierno del Movimiento Humanista. Sus dirigentes estarán prohibidos de postular a cargos de gobierno de la nación. Se eliminan las reelecciones en todos los cargos de gobierno, El Congreso de la República se renueva por mitades, cada tres años.

 

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¡Humanos del mundo, uníos! * por Gabriel Figueroa

 

Tapa Blanda; $15.00; 136 páginas; ISBN 9781426927874